Punto Raso Ganchillo - Domina la técnica y sus secretos

Dos cuadrados de ganchillo unidos con un punto deslizado. Uno tiene un centro verde azulado, el otro un centro morado y blanco.

Escrito por

Alicia Miguel

Publicado el

19 jun 2026

Índice

El punto raso es una de esas bases del ganchillo que parecen pequeñas, pero resuelven problemas muy concretos: unir piezas, cerrar vueltas y dejar remates limpios sin añadir volumen. Cuando se domina bien el punto deslizado, el tejido gana control y el acabado deja de verse improvisado. En esta guía te explico qué aporta, cómo se teje, cuándo conviene usarlo y qué errores suelen deformar el resultado.

Lo esencial para entenderlo y usarlo bien desde el primer intento

  • Es un punto muy bajo que no suma altura y sirve sobre todo para unir, cerrar o desplazar el hilo.
  • En patrones españoles aparece a menudo como punto raso o punto enano, así que conviene reconocer ambos nombres.
  • La tensión importa más que la velocidad: si aprietas demasiado, el borde se encoge.
  • Funciona muy bien en remates, anillos, costuras y uniones discretas.
  • No es la mejor opción cuando necesitas elasticidad o una superficie con cuerpo.

Qué hace este punto y por qué aparece tanto en patrones

Yo lo considero un punto de servicio: no busca protagonismo, sino resolver un paso técnico. No añade altura, apenas engrosa el tejido y permite mover la aguja de un sitio a otro sin crear escalones visibles. Por eso aparece en cierres de vueltas, uniones de motivos, bordes y remates de amigurumi o accesorios.

En muchos patrones españoles lo verás nombrado como punto raso o punto enano, y esa variedad de nombres confunde más de lo necesario. En diagramas suele representarse como un pequeño punto o un óvalo, según la convención del patrón. Lo importante no es la etiqueta, sino reconocer su función: unir, cerrar o desplazar sin levantar el tejido. Con esa idea clara, el siguiente paso es aprender a ejecutarlo con una tensión estable.

Tejido blanco con patrón de espiga y un ganchillo listo para hacer un punto deslizado.

Cómo tejerlo sin perder la tensión

La mecánica es simple, pero la limpieza del resultado depende de la mano. Yo lo trabajo así:

  1. Inserta la aguja en el punto donde quieres entrar.
  2. Haz una lazada y pásala por el punto.
  3. Vuelve a pasar esa misma lazada por la que ya está en la aguja.
  4. Repite con una tensión suave y constante.
El truco no está en la fuerza, sino en el ritmo. Si cierras demasiado cada paso, el tejido se encoge y el borde pierde caída; si lo dejas flojo, el remate se ve irregular. En piezas pequeñas, yo reviso el punto cada pocos centímetros para comprobar que no estoy frunciendo sin querer. Cuando esta secuencia sale automática, lo difícil pasa a ser decidir dónde sí merece la pena usarla y dónde no.

Dónde funciona mejor y dónde te puede dar problemas

Hay proyectos en los que este punto resuelve casi todo, y otros en los que solo complica el acabado. Yo lo separo así:

Situación Por qué funciona Qué vigilar
Cerrar vueltas en circular Deja una unión discreta y ordena el final de la ronda No aprietes para que no se marque el cierre
Unir motivos o piezas Permite coser con el propio tejido sin costura aparente Conviene alinear bien los bordes antes de entrar
Desplazarte por una base Te mueve de un punto a otro sin crear altura extra No sustituye un cambio de posición más largo
Bordes y remates Deja un acabado limpio y compacto En lana gruesa puede endurecer demasiado el borde

Si buscas elasticidad, un punto con más cuerpo o una superficie mullida, aquí el resultado puede quedarse corto. En cambio, cuando necesitas precisión y discreción, pocas técnicas son tan útiles. Y precisamente por ser tan compacto, los fallos de ejecución se notan enseguida.

Los errores que más se repiten y cómo corregirlos

El punto en sí no tiene misterio; el problema suele estar en cómo lo aplicamos dentro del proyecto. Estos son los fallos que yo veo más a menudo:

  • Apretar demasiado la hebra: afloja un poco la mano y prueba con una aguja medio número más grande.
  • Perder la cuenta en cierres circulares: marca el inicio de la vuelta antes de cerrar.
  • Entrar en el punto equivocado: revisa la base antes de tirar de la lazada, sobre todo en hileras oscuras.
  • Usarlo para todo: no todos los remates necesitan este punto; a veces un punto bajo o una costura invisible funciona mejor.

El error más caro no es hacerlo lento, sino usarlo donde el patrón pide otra cosa. Yo prefiero detenerme diez segundos antes de cerrar una vuelta y comprobar la dirección del tejido, porque ese gesto ahorra deshacer media pieza. Si corriges esos detalles, el punto empieza a trabajar a tu favor en vez de pelearse con la forma del proyecto.

Lo que yo vigilaría antes de darlo por dominado

Cuando el objetivo es unir o rematar, esta técnica funciona mejor si respetas tres reglas muy simples: no la tenses en exceso, no la uses para ganar altura y no cierres una vuelta sin comprobar cómo cae la pieza. En ganchillo creativo, esos tres gestos marcan más diferencia que cualquier perfección teórica.

  • Prueba primero en una muestra pequeña si trabajas con un hilo nuevo.
  • Ajusta la aguja si el borde queda rígido.
  • Usa el mismo criterio en amigurumis, motivos y bordes: limpieza antes que velocidad.

Si quieres que un tejido se vea más pulido sin sumar volumen, esta es una de las herramientas más fiables que puedes tener a mano. Yo la dejaría como recurso fijo en tu repertorio de ganchillo: sencilla, discreta y mucho más versátil de lo que parece.

Preguntas frecuentes

Es un punto de ganchillo muy bajo que no añade altura al tejido. Se usa principalmente para unir piezas, cerrar vueltas, desplazar el hilo sin crear volumen y conseguir remates limpios y discretos en tus proyectos.

La clave está en la tensión. Si aprietas demasiado, el borde se encoge. Intenta mantener una tensión suave y constante, y considera usar una aguja medio número más grande si notas que el tejido se frunce.

No es la mejor opción cuando necesitas elasticidad, un tejido con cuerpo o una superficie mullida. En esos casos, otros puntos como el punto bajo o medio punto alto pueden ser más adecuados para el resultado deseado.

Sí, en muchos patrones españoles, el punto raso y el punto enano se refieren a la misma técnica. Lo importante es reconocer su función: unir, cerrar o desplazar sin levantar el tejido, más allá del nombre específico.

Evita apretar demasiado la hebra, perder la cuenta en cierres circulares y entrar en el punto equivocado. No lo uses para todo; a veces, otras técnicas de remate funcionan mejor. Revisa la tensión y la dirección del tejido.

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Alicia Miguel

Alicia Miguel

Nací Alicia Miguel y desde hace 10 años me dedico a las labores de punto y ganchillo creativo. Mi pasión por estas técnicas comenzó en mi infancia, cuando mi abuela me enseñó a tejer. Desde entonces, he explorado diversas formas de expresión a través de hilos y agujas, descubriendo el inmenso potencial que tienen para crear piezas únicas y personales. En mis artículos, me gusta compartir no solo patrones y técnicas, sino también la alegría y la satisfacción que se pueden encontrar en cada proyecto. Me enfoco en ayudar a mis lectores a superar los desafíos que pueden encontrar en su camino creativo, ofreciendo consejos prácticos y soluciones a problemas comunes. Mi objetivo es que cada persona, independientemente de su nivel de experiencia, se sienta inspirada para crear y disfrutar de este maravilloso mundo de la labor.

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